La firma electrónica nos ha dado velocidad, eficiencia y agilidad. Pero también nos ha dejado una pregunta clave que a veces pasamos por alto:
¿Quién tiene realmente el poder de comprometer a tu empresa con un simple clic?
En nuestro día a día damos por hecho que un documento firmado electrónicamente está en orden… pero:
- ¿Tiene la firma electrónica la misma validez jurídica que una firma manuscrita?
- ¿Qué pasa si alguien firma sin tener poderes suficientes?
- ¿Puede la empresa quedar vinculada por “apariencia jurídica”?
- ¿Qué responsabilidad tiene el tercero que confía en esa firma?
- ¿Y qué ocurre cuando la firma se utiliza para trámites con la Administración?
- ¿Cómo debe estructurarse la gobernanza interna para evitar riesgos?
En su artículo para El Economista, nuestra socia Inés de Martí analiza de forma clara y directa los riesgos legales, financieros y reputacionales que pueden surgir cuando la firma electrónica se utiliza sin un verdadero marco de gobernanza que controle poderes, procesos y responsabilidades.
Un tema más vigente que nunca en la era del clic.
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